lunes, 2 de septiembre de 2013

Fantástico

Gente que se levanta, que mira y que ve. Gente que delira. Tronchante. Que crea playas portátiles y encierra amaneceres en botellas de alcohol. Gente que se moja los pies, la camisa, las ideas...

Gente contando Lágrimas de San Lorenzo, riéndose, leyendo, cocinando, saltando, cantando, bailando, cayéndose. Gente difícil, compleja, laberíntica, mística, ¿creyente? Gente recogiendo piedras y colaborando. Recorriendo Manhattan. Gente con el mando a distancia de los periquitos del parque.

Gente que vive en el gerundio, en evolución presente, patente, pensante, que se indigna, choca las manos, coge aire, y se desindigna. Que practica, ensaya. Que vela el sueño mientras los cielos se resquebrajan.  Gente conmovida por la flor del primero de septiembre y que por la poesía muere.

Gente que destroza la colectividad del sustantivo "gente" y se hace UNO, y por lo tanto, ya no es gente, es él entre la inmensidad de la gente. 

Esto es fantástico.


lunes, 19 de agosto de 2013

Inventario

Hay cosas que se hacen sin pensar. Se hacen y ya está. Pueden resultar un desastre, o por el contrario, y afortunadamente, ser la mejor idea del día, la semana, o incluso, del mes.

He de remontarme hasta marzo de 2008 para dar vida a este relato. En algún momento durante mi visita al Coliseo romano, un impulso ladrón y vándalo se apoderó de mí. Miré a la izquierda: turistas haciendo fotos de las vistas. Miré a la derecha: más turistas haciendo más fotos de las mismas vistas. Como si de una fuerza imantada se tratara, mi brazo se extendió hacia el suelo, y seguidamente, flexioné las rodillas para acercarme más, y más, hasta que la yema de mis dedos la rozó. Dudé un segundo. -Esto es terrorismo cultural- Cogí aire y la agarré para no soltarla jamás.


Sí. Me la llevé. Era una piedra. Simple y llana. Impregnada de historia y misterio.

- Es la primera piedra (pongo tono de Concejal de Urbanismo) de mi Increíble, Magnífica, Esmerada y Muy querida "Colección de Piedras".

A partir de ahí, decidí que sería tradición (colecciono tradiciones también) traer una piedra de cada lugar que visite. Es estrictamente necesario que la piedra cumpla estas directrices:

1. Ha de ser original del sitio del que dice ser.

2. Todo su valor ha de ser sentimental.

3. Si la pieza es aportada por un colaborador, éste debe cumplir cuidadosamente los puntos 1 y 2.

Me gusta pensar que tengo exploradores repartidos por todo el planeta y que se acuerdan de mí y mi colección. No hay mejor souvenir que el deseo de volver a vernos.

A continuación, dejo constancia de que lo que he dicho es cierto, que la colección existe, y cada dia se hace más grande:

INVENTARIO:

Nº 1: Coliseo Romano, 2008. Viaje de Fin de Curso en Primero de Bachillerato. Es la primera pieza. La miro y me recuerdo cortándole el flequillo a Estrella, con el pelo mojado (aclaremos que cuando el flequillo se secó, subió un centímetro por encima del lugar preciso del corte, y estaba preciosa). Ella es lo mejor que pude traerme de Italia.

Nº 2: Londres, 2008. 
Nº 3: Oxford, 2008. Piezas aportadas por Pilar. Fue la primera vez que voló sola. Ella es un espíritu libre, la admiro por eso. Y así la quiero.

Nº 4: Cádiz, 2009. Supe que estaba admitida en la Universidad de Medicina en Cádiz. Fuimos ese verano a conocer la Facultad, la ciudad, una playa pequeña que nace del espigón desde La Caleta. Luego obtuve plaza en Córdoba, pero esta piedra marca mi bata blanca.

Nº 5: Pantano de Las Yeguas, 2010. Trozo de pizarra que recogí con Fran. La miro y lo veo a él. Y sonrío. Es su piedra y la guardaré siempre con cariño.

Nº 6: Torre Eiffel, París. 2012
Nº 7: Los Inválidos, París. 2012. Ambas son colaboraciones de Estrella. Me las trajo de su viaje a la Ciudad del Amor. Era invierno, y tal como viene, se va. Y vuelve.

Nº 8: Estambul. 2013.
Nº 9: Corfu. 2013.
Nº 10: Atenas. 2013.
Nº 11: Santorini. 2013.
Nº 12: Venecia. 2013. Aportadas por Estrella también. Visto queda que es mi mecenas. Forman parte de su viaje de Fin de Carrera, un crucero por el Mediterráneo. Recogió una piedra de cada escala que hizo. ¿Veis la importancia de la colección?

Nº 13. Nº 14: Almuñécar 2013. Colaboración. Son dos cantos que brillan. Prueba de que, efectivamente, el amor vuelve.

Nº 15. Omaha Beach, Normandía. 2013. Enrique hizo que su hermana mayor, que se encontraba allí de vacaciones, se la trajera. Me la entregó para la colección una mañana de cervezas. Kike es simplemente Kike, es el guiri que me recuerda a mi padre. Genial es un adjetivo que le queda corto.

Nº 16: Puerta del Río, Córdoba. 2013. Colaboración. La piedra es blanca, pero por más que la mire, sigo viéndola de un azul profundo. Si la acerco al oido suena la violinista que daba su concierto bajo el Arco aquella tarde. Los turistas aplaudiendo cada pieza. El sol se ponía en Córdoba pero somos seres nocturnos. Somos la loba, el león, el dromedario. Somos tantas cosas diciéndonos qué somos, que nuestro Ser verdadero va quedando al descubierto. Puedo decir, sin miedo alguno, que la Nº 16 es testigo de mi éxtasis, y lo alimenta.


He aquí mi colección, a 19 de Agosto de 2013


martes, 30 de julio de 2013

Wolverine

Hoy durante un debate en el que reivindicaba mi independencia me han llamado "loba solitaria". A lo que he añadido, en un intento por ironizar el comentario con una reseña literaria:"Loba esteparia, por favor". 

Mientras lenguas de llamas químicas prenden fuego a mi cabeza, el humo se mezcla con ceniza blanca que, libre, pinta remolinos en el aire diciéndome adiós. 

Una vez, cuando era pequeña, más pequeña aún de lo que lo soy ahora, el cristal de mi ventana me cayó encima. Llevaba un tiempo suelto, y vibraba cada vez que pasaba un camión o una moto de gran cilindrada frente a casa. Pero ése, como tantos otros, era un problema que ya se solucionaría. Sin embargo, me cayó encima, y cerré los puños por delante de la cabeza para protegerme. Y así lo partí en mil pedazos de vidrio disecante.
Uno de ellos me abrió un ojal en la carne del brazo, que resultó ser amarilla anaranjada. Curioso.

Luego busqué a mi madre y me dieron 4 puntitos negros. Parecían hormigas. Cuando cayeron, dibujaron en mí una preciosa media luna. Esa fue la primera vez en que pensé ser médico. 


Así pues, quizás sea una loba esteparia con el pelaje erizado de pura emoción al encontrarme por fin serena, aullando al mundo que encontré algo bueno en mi inmensa luna llena. 




miércoles, 24 de julio de 2013

Anaïs Nin

Iba yo paso tras paso por Gran Capitán, buscando zapatos seguramente, no lo recuerdo, y es costumbre mía pasar por delante del Gran Teatro, cuando me mira de frente un cartel. Es María de Medeiros. ¿En serio? ¿María de Medeiros? ¿Aquí? Si no sabes quién es ella te lo perdono, pero una vez que la hayas visto es imposible olvidar sus grandes e intensos ojos. María de Medeiros es de esas mujeres a las que yo llamo: "Del Renacimiento". Es actriz, cantante, y directora de cine, y vino a Córdoba a presentar su último disco "Pájaros eternos" en El Teatro Góngora. Ésta es su faceta menos conocida, pero tal vez la recuerdes por un tierno papel en Pulp Fiction como Fabienne. Era la novia ingenua e infantil de Bruce Willis. ¿Y ya está? NO.

Hace más de un año ya, me encontraba en el sofá de casa. Gary en estado catatónico por ser tan de madrugada y yo envuelta en la manta bajo el brasero. Pasaba los canales de televisión y todo el mundo sabe que a partir de las 3 no ponen nada bueno. 

-¡Alto! Paramount Chanel. Empieza una película justo en este momento: "El diario íntimo de Anaïs Nin". Pinta bien. Gary levanta una oreja para comprobar de qué se trata y si voy a dejar de hacer zapping. Vuelve a dormirse. Supongo que ésa es su forma de darme su consentimiento. 

Francia, años 30, fantástico, la noche mejora por momentos. Y aparece María como protagonista. Ya está, no voy a moverme de aquí. Mañana tengo clase, pero qué importa. Pulso la tecla de información de mi querido mando a distancia. El título original es "Henry & June" y Uma Thurman también aparece. Se trata de una película biográfica de la escritora francesa Anaïs Nin, basada en los diarios que ella misma escribió y publicó. En concreto habla de la época en la que conoce a Henry Miller y su esposa June, los cuales ejercieron una importante influencia sobre ella, su vida y su obra. -

Fue apasionante descubrir a Anaïs a través de María, porque nadie la hubiera interpretado mejor. Y gracias a ella y a mis noches de insomnio hoy conozco  una mujer que se escribió a sí misma, que tuvo la generosidad de sincerarse con sus diarios y regalárselos después al mundo. Ella se entregó a la vida y a sus placeres, y no escatimó en detalles, ni de su cuerpo ni de su alma. 

Y es increíble explorar con ella la sexualidad femenina, sin censura alguna, relaciones adúlteras, homosexuales, incestuosas, tuvo incontables amantes y de todos ellos habla en sus diarios. Anaïs vivió de manera escandalosa y supo reflejarlo en sus escritos. 

Ahora me encuentro leyendo "Henry, su mujer y yo: Diario amoroso" y es como asomarse por un agujerito indiscreto al pasado y verla transparente y entregada a descrubrirse a sí misma. Todas las palabras del mundo se las ha llevado ella y es una explosión de sentimiento, es lava incandescente, viva décadas después. Estoy maravillada.



Las relaciones humanas son un placer agridulce, un arma de doble filo. Peligrosas, adictivas como la droga.











Tres imágenes de la película que me descubrió a esta apasionante mujer. El diario íntimo de Anaïs Nin.






Money de los zafiros rajados

El verano ha caído sobre mí casi sin darme cuenta. Hay una lista de cosas por hacer, bastante larga, pero la he arrancado del tablón, y le he dado la vuelta. Puedo posponerlo todo.

No estoy ni blanca ni morena, tengo un tizne intermedio que no combina demasiado con mi estrenado pelo rojo. Tampoco importa mucho.

He vuelto a casa, a mi cuarto, donde los cuadros nunca guardan la horizontalidad. Es una de esas cosas características que me hacen sonreír. El resto de mi desorden tiende a molestarme a partir de las 3 semanas de estancia. Por eso vuelo y cambio de nido a menudo. Me encantan los techos altos, y las paredes blancas. Ver mis libros en las estanterías vencidas por el peso.

Benito, el gato ha conocido a Harrison, el perro, y forman un imperfecto triángulo amoroso con Agarica, la coneja. Es sumamente curioso sentarse a observarlos, ver cómo se relacionan entre ellos, siendo enemigos naturales comparten mi casa y nuestro cariño. Y todo queda en un perfecto equilibrio, que continúa sin guardar la horizontalidad, pero ¿quién la necesita?

El calor aminora el paso del tiempo. Es como si se nos pegara a nuestras sudorosas pieles y se negara a marcharse. Luego, al abrir los ojos te encuentras de repente en septiembre y comienza un nuevo curso (el penúltimo). Aprendí de mis bichos a buscar los lugares frescos, y éste, frente a mi ventana, es uno de ellos. Aquí sentada he abierto una de las joyas de mi biblioteca, y por sorpresa, Money ha regresado desde ultratumba en forma de fotografía.

Money hace años que murió. Era el gato que mi padre regaló a mi madre cuando se casaron. 10 meses después llegué yo. Recuerdo sus grandes ojos azules vigilándome desde arriba, tumbada yo en la cuna. Quizás sea una invención mía, o un sueño, o realmente Money se sentaba a montar guardia. Nunca lo sabré.

Su mirada penetrante ha vuelto a vivir al abrir las tapas de Obras Completas de Pablo Neruda.
Money de los zafiros rajados.



Acabo con una joya de la música que en pocos años cumplirá un siglo. En 1925 se escribe para el musical "No, no, Nanette" este dueto para los protagonistas en el segundo acto. En él, una pareja imagina cómo sería su vida juntos, y yo caí enferma de amor al escuchar la versión de Pink Martini, cantada por China Forbes acompañada del cantante de jazz Jimmy Scott, quien curiosamente nació el mismo año en que se escribió Tea for Two. Deseo que la disfrutéis tanto como yo. Besos y abrazos.





lunes, 3 de junio de 2013

Home

Es una casa vacía, todo lo ha volado la tormenta. Todo lo que allí guardaba, lo que quería, lo que escondía. Manhattan está desolado, las fotos han desaparecido.

Ahora no hay puertas ni ventanas, lo mismo llueve que te abrasas de calor. Estoy a merced de las inclemencias del tiempo. La gente pasa, se asoma, mira y no ve. Prácticamente estoy desnuda. E invisible también. Quedan platos rotos en el suelo. Y me duelen los pies. 


Si miro a contraluz veo subir y bajar las pelusas de Gary. Parece que bailen. Yo sin embargo tengo las puntas abiertas.  Veo los rayos de sol porque veo el polvo que flota en ellos. 

Me niego a los finales tristes, a que los libros y el cine me decepcionen. Qué razón tiene Bradley Cooper en El lado bueno de las cosas. ¿A qué juegas Hemingway? ¿No tenías suficiente? ¡Por la ventana que vas!
-Cuando consiga una ventana que romper, claro-.



Gary y yo en Manhattan escuchamos música en el salón de esta casa vacía.




Veo una casa llena de posibilidades.




martes, 26 de marzo de 2013

Capítulo 2



Era otra tarde igual a las que sucedieron las semanas anteriores. Fuera hacía frío, y en casa de Fenix no. Denis acudía a verla regularmente tal y como habían acordado. Estaban entablando lo que podría definirse como "amistad". Más allá de que Denis pagara su tiempo igual que cualquier otro cliente, empezaba a sentirse a gusto en la compañía de Fenix, y quería creer que era algo recíproco. 

Charlaban, bebían y fumaban. Denis incluso se deshacía de su chaqueta y se desabrochaba el chaleco y los primeros botones de la camisa cuando aparecía por la puerta. Ella sabía como hacer de aquella casa un hogar. Sin embargo, por mucha confianza que parecieran tener, Fenix se mantenía en su posición. Denis se planteaba en ocasiones si no sería ella en realidad, la que necesitaba su ayuda. Pero aquella mujer era un enigma.


-Fenix, ¿por qué lleva usted siempre zapatos de tacón? Incluso estando en su casa, conmigo, a quien no ha de seducir. No lo entiendo. ¿No le duele al caminar?- preguntó el joven con tono dubitativo.

Fenix se negó a contestar inmediatamente. Se hizo un silencio incómodo pero Denis no quiso decir nada, tensando la fina cuerda que había lanzado a la muralla de la chica, en pos de intentar subir a ella y ver qué escondía.

-Las mujeres como yo hemos de andar sobre las espinas de las rosas que ustedes les regalan a otras. No podemos permitirnos el lujo de andar descalzas, Denis. Nunca. Pisamos los cristales de vuestras ilusiones rotas cuando venís a colgaros del pecho. Caminamos sobre las ascuas del desprecio de vuestras esposas. De la decepción de nuestros padres.  No se preocupe por mi. Con mi tacón piso fuerte, me hace más alta, caminar más erguida, me da la dignidad que he pagado por esta vida. Por eso, no, no me duelen los pies al caminar, Denis. Y despojarme de ellos significa para mi quedarme en la más absoluta desnudez, aunque no haya nada más que cubra mi sexo.

 -¿Nunca se los quita? ¿Ni para…trabajar?

Fenix negó con la cabeza. Dio una última calada a su cigarro y exhaló el humo. Tardó el tiempo justo en volver a coger aire, hasta sentir que se ahogaba. Pero no. Respiró de nuevo, esta vez para volverse y sonreir a Denis. Y allí estaba él, inclinado hacia delante, sentado con los codos apoyados en las rodillas y los dedos enlazados sobre la boca. Y le sonrió. 

Profundamente se sonrieron los dos.